Dr. Jorge Ávila

“Dos modelos han ordenado la economía argentina desde la Organización Nacional. El de Juan Bautista Alberdi, entre principios de la década del 1860 y principios de la década de 1930, y el de Federico Pinedo a partir de entonces”.

Dr. Jorge Ávila

Antídotos contra el riesgo argentino, Buenos Aires, 2010.

domingo, 18 de mayo de 2014

Primera República


Días atrás la Diputada Carrió propuso iniciar una segunda república.
Propongo, humildemente, defender nuestra Primera República, la que se conquistó con sangre y fuego. La que diseñó Juan Bautista Alberdi, a la que tantos hombres y mujeres dieron soporte.

Es ésta primera República la que abrió el país a la inmigración, dio estabilidad. Permitió que MILLONES, sí, millones, de desamparados de todos los lugares, pudieran labrarse un porvenir y ser, por primera vez en generaciones, propietarios de un palmo de tierra o de una vivienda.
Ser, por sobre todas las cosas, hombres y mujeres libres, dueños de su propio destino y no súbditos de nadie.
Una plan generoso educó al soberano y brindó una plataforma de igualdad de oportunidades.
No había en ese entonces una escuela para ricos y otra para pobres, ni hospitales para ricos y nada para pobres.
Sólo un golpe internacional como la crisis de 1930 pudo voltear esta república.
Sólo una situación nefasta, armó este entramado de privilegios, y la desesperanza para millones de desahuciados.
Nuestra primera república, armó un sistema que permitió el acceso a la propiedad de viviendas, comercios y tierra a millones de argentinos.
La que hizo de la educación pública la gran vara igualadora. Con sus escuelas normales y su primer Jardín de Infantes en Paraná en 1884 y donde Rosario Peñaloza inaugura el cuarto en La Rioja pocos años después. La que hizo que millones de personas supieran leer y escribir y defender sus derechos.
La que construyó Ciudad de La Plata, y a principios de 1916 el Instituto Malbrán, con sus mármoles y sus científicos.


La que supo que la Constitución sirve para defender a los habitantes de sus gobernantes circunstanciales.

La que entendió que el negocio es vender y reinvertir las ganancias, para la prosperidad nacional.

En un país, vender es exportar. Y el fruto de ello debe ir, la mayor parte, al que hizo el esfuerzo, y el resto (los impuestos), a construir puertos, ferrocarriles, escuelas y hospitales, comisarías  y juzgados.
No es tan difícil.

Numerosos compatriotas se corrieron a un lugar que muchos no entendemos ni compartimos. Pero varios nos quedamos en el lugar de origen. Donde sabemos qué está bien y qué está mal.

Yo no me voy a mover de aquí. De dónde existe brújula y coordenadas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario