Días atrás la Diputada Carrió propuso iniciar una segunda
república.
Propongo, humildemente, defender nuestra Primera República,
la que se conquistó con sangre y fuego. La que diseñó Juan Bautista Alberdi, a
la que tantos hombres y mujeres dieron soporte.
Es ésta primera República la que abrió el país a la
inmigración, dio estabilidad. Permitió que MILLONES, sí, millones, de
desamparados de todos los lugares, pudieran labrarse un porvenir y ser, por
primera vez en generaciones, propietarios de un palmo de tierra o de una
vivienda.
Ser, por sobre todas las cosas, hombres y mujeres libres,
dueños de su propio destino y no súbditos de nadie.
Una plan generoso educó al soberano y brindó una plataforma
de igualdad de oportunidades.
No había en ese entonces una escuela para ricos y otra para
pobres, ni hospitales para ricos y nada para pobres.
Sólo un golpe internacional como la crisis de 1930 pudo
voltear esta república.
Sólo una situación nefasta, armó este entramado de privilegios,
y la desesperanza para millones de desahuciados.
Nuestra primera república, armó un sistema que permitió el
acceso a la propiedad de viviendas, comercios y tierra a millones de argentinos.
La que hizo de la educación pública la gran vara igualadora.
Con sus escuelas normales y su primer Jardín de Infantes en Paraná en 1884 y donde
Rosario Peñaloza inaugura el cuarto en La Rioja pocos años después. La que hizo que millones de personas supieran leer y escribir y defender sus derechos.
La que construyó Ciudad de La Plata, y a principios de 1916 el Instituto Malbrán,
con sus mármoles y sus científicos.
La que supo que la Constitución sirve para defender a los habitantes de sus gobernantes circunstanciales.
La que entendió que el negocio es vender y reinvertir las
ganancias, para la prosperidad nacional.
En un país, vender es exportar. Y el fruto de ello debe ir,
la mayor parte, al que hizo el esfuerzo, y el resto (los impuestos), a
construir puertos, ferrocarriles, escuelas y hospitales, comisarías y juzgados.
No es tan difícil.
Numerosos compatriotas se corrieron a un lugar que muchos no entendemos ni compartimos. Pero varios nos quedamos en el lugar de origen. Donde sabemos qué está bien y qué está mal.
Yo no me voy a mover de aquí. De dónde existe brújula y coordenadas.